Jefe nuestro que estás en el despacho,
santificado sea tu tabaco,
venga a nosotros tu burocracia,
hágase tu voluntad así en los pasillos como en el bar,
danos hoy el "speech" de cada día,
perdona nuestro espíritu crítico,
como también nosotros perdonamos a los de tu cuerda,
no nos dejes caer en el sindicato
y líbranos de pensar, amén.